La mitad no veterinaria del presupuesto
El precio de compra o adopción es la cifra con más variación del año: las adopciones en protectoras cobran una tasa modesta (que a menudo incluyen las primeras vacunas y, a veces, la esterilización o castración, lo que reduce de forma notable tu presupuesto veterinario), mientras que los cachorros de raza de criador cuestan bastante más, y aún más en las razas muy demandadas. Si la tasa de la protectora incluye la esterilización y las primeras vacunas, resta esas partidas del presupuesto veterinario de arriba.
Comida: una partida que varía mucho el primer año, según el tamaño adulto del perro y la gama de pienso que elijas. Los cachorros comen pienso formulado para cachorros, pasan al de adulto hacia el final del primer año, y las razas grandes sencillamente comen más. Es un gasto recurrente que se repite cada año a partir de entonces.
Accesorios y suministros: jaula, cama, correa, collar, arnés, comederos, juguetes, lo básico para el aseo y barreras para puertas. Partiendo de cero, la mayoría de los hogares gasta unos cientos de euros en los primeros meses, y los cachorros en plena fase de mordisqueo destrozan parte de ello, como era de esperar.
Adiestramiento: las clases grupales para cachorros tienen un precio moderado por un curso de varias semanas; el adiestramiento privado cuesta más. Sobre el papel es la partida más prescindible y, en la práctica, una de las mejores inversiones: un perro que acude cuando lo llamas es un perro al que no atropella un coche, y los precios de urgencias para ese escenario empiezan en varios cientos de euros.